Autor: Francisco Nieto.
Se define como crisis laboral en una empresa la afectación del empleo en forma masiva; entre las causas posibles están las fusiones, las adquisiciones y las restructuraciones internas, teniendo todas en común factores económicos y funcionales que se deben analizar para lograr la supervivencia de la empresa en el mercado. En este análisis vamos enfocarnos en las situaciones en las que la crisis busca crecimiento o cambio más no en las penosas situaciones en las que las empresas desaparecen.
Enmarcado en lo anterior, las crisis generan entornos de trabajo en los que se destacan sentimientos de incertidumbre, falta de información, nerviosismo tanto en los empleados como en la dirección, desconfianza, miedo, inquietud sindical, propensión a las susceptibilidades en las relaciones y sensación de urgencia (falta de tiempo) en la dirección. Todas estas situaciones generan fallas en las tomas de decisiones, disminución de los volúmenes de trabajo y pérdida en la calidad causados por los sentimientos encontrados que se generan, y deterioro del clima laboral; si estas situaciones no son trabajadas de forma estratégica la afectación de la crisis puede ser mayor pues la empresa puede perder posicionamiento en el mercado y verse superada por la competencia y finalmente verse avocada al estallido de un conflicto social.
Los criterios de actuación ante la crisis deben estar enmarcados por la serenidad, la visión estratégica y el análisis y rigor técnico. Deben sobresalir criterios como el liderazgo, la rapidez, la iniciativa, la coordinación, el prestar especial atención a las personas clave en la empresa, una gestión integrada de recursos humanos y una comunicación efectiva.
Se determina como el comienzo de una crisis laboral el momento en el que el personal se entera y termina cuando el último empleado en salir sale, es allí cuando la comunicación se erige como una herramienta estratégica para lograr subsanar todos los factores antes descritos y lograr el mínimo impacto en el resultado final. La comunicación debe ser gestionada a través de un proceso sistemático conocido como PEC (Plan especial de comunicación), este plan debe tener definidos elementos vitales como estructura de gestión, contenido, sistema de revisión, documentación y dotación presupuestaria; cada uno de estos puntos debe ser analizado en contexto y desarrollado según parámetros metodológicos enmarcados en integralidad (comunicaciones internas y externas dirigidas a todos los públicos necesarios), conocimiento del personal, definición clara de objetivos, definición de los medios de comunicación, cronogramas de ejecución, y esquemas de retroalimentación constantes.
La estratategia del PEC debe considerar los diferentes momentos de la crisis como son el antes, el durante y el después; cada uno de estos momentos determina el camino a seguir dadas sus características y su análisis propios de riesgos.
Finalmente concluimos que la desinformación es un riesgo bastante alto que las empresas que se enfrentan una crisis no pueden correr, ya que adicional al impacto que pudiese tener la crisis los riesgos se verían maximizados y podrían hacer que la empresa desapareciera.La recomendación es gestionar la comunicación en positivo buscando minimizar el daño social que podría causar la crisis.

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